EDUCACIÓN PARA LA DEMOCRACIA

Publicado en por diegoministries.over-blog.es

EDUCACIÓN PARA LA DEMOCRACIA    

salon-de-clases.jpg Una de las funciones de la escuela, es, entre otras, educar para la democracia, y está referida al desarrollo de las capacidades y habilidades para una convivencia social fundada en la solidaridad, la participación y el respeto, entre otros valores. Esta función es crítica para efectos del desarrollo de la autoconciencia y la responsabilidad social, dado que permitirá a los estudiantes participar como sujetos solidarios y críticos, en la escuela y en la sociedad.  Al respecto,  el director general de la UNESCO (1993) afirmaba que la educación para la democracia implica el empoderamiento de todos los individuos para participar activa y responsablemente en todos los ámbitos de la vida política y social.

 

Esta función democratizadora cruza transversalmente y compromete todos y cada uno de los procesos escolares, incluyendo el sistema de relaciones que en ella se tejen, los proceso curriculares que se implementan y las estructuras de poder institucionales. Requiere de la validación de los significados de los actos y prácticas que en ella se experimentan y convoca a alumnos, profesores y administrativos a participar solidariamente colaborando en la tarea de construir un orden social democrático.


La escuela puede cumplir esta función a través de la organización e implementación de prácticas educativas que fomenten procesos deliberativos y la participación activa conducente al desarrollo integral de los estudiantes y al cultivo de los valores democráticos.

 

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Es verdaderamente lamentable que para que el ciudadano pueda ejercer libremente el derecho cívico a expresar su opinión política se requiere que antes tenga garantizada su independencia económica. Es así como se encuentran estrechamente relacionados los conceptos de democracia y de trabajo. En consecuencia, civismo y pan son algo así como sinónimos en política. De lo anterior se desprende que todos los que trabajan para un gobierno —a menos que el voto sea secreto en las elecciones—se sientan obligados a votar por el candidato oficial so pena de perder sus puestos de trabajo.


En lo que al pueblo en general se refiere, y considerando en primera instancia las necesidades primarias de éste, la democracia puede únicamente demostrar su autenticidad cuando su expresión inmediata tenga un carácter comestible... Porque un pedazo de pan tiene más fuerza que diez discursos... Desgraciadamente el problema del desempleo es el reto más grande que tienen que enfrentar los gobiernos empeñados en adoptar la fórmula democrática, lo cual implica un cruel contrasentido ya que esto requiere, a su vez, de cierto grado mínimo de cultura o de instrucción popular que permita a las masas interpretar y entender la esencia del sistema de gobierno representativo. Y es que cualquier muestreo poblacional puede poner de manifiesto que el hombre común y corriente ve al gobierno como una institución que está en la obligación de darle algo por nada, de satisfacer en todo o en parte sus necesidades básicas por el mero hecho de ser ciudadano. Ahora bien, si este ciudadano contara por lo menos con una educación primaria podría comprender que, de acuerdo con las reglas económicas de la sociedad, nada es gratis para nadie. El tendría que retribuir mediante el cumplimiento múltiple de sus deberes como ciudadano productivo, padre, esposo, etc.   Es entonces, y solamente entonces que él estaría en capacidad moral de exigir el cumplimiento de sus derechos. De ahí que al estudiante deberá de enseñársele reiteradamente que a cada derecho corresponde un deber, lo cual constituye la esencia cívica de la democracia.


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